Cuando de pequeños hacemos algo "mal" (no hay ni mal ni bien) nos escondemos por miedo a las represalias o consecuencias.
Nos hacemos un ocho, nos enredamos, sufrimos mucho y solos, pensamos que se acaba el mundo y al final, resulta que era más o menos normal o que no era para tanto. Que teniamos oidos y hombros donde recostarnos en todos lados, que al final no salio tan mal como esperabamos, que no era tan grave, era una experiencia.
La próxima vez que te sientas abrumado, que sientas que el mundo se te viene encima y que no hay salida, respira. Lo has hecho antes, has superado problemas enormes y sigues aquí por algo.
Respira (aunque creas que ya no puedes) aguanta y ve a tu alrededor. Lo más seguro es que tengas gente que te escuche, que te valora, que se preocupa por tí.
La ayuda suele venir de los lugares más insospechados. No te cierres y respira.
Todo va a estar bien.
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